La reducción de la actividad física general y el mayor número de horas sentadas han sido los efectos más acusados en el estilo de vida de mujeres embarazadas, derivados de las restricciones de movilidad decretadas durante el confinamiento.
Según un estudio de las universidades de Valencia (España) y de Catania (Sicilia, Italia), en el caso de las españolas hubo una reducción del 30% en la actividad física y de un 60% en el tiempo dedicado a caminar. El estudio se hizo mediante un cuestionario on line y acaba de ser publicado por la revista científica Journal of Environmental Research and Public Health, dice la agencia Europa Press.
Las preguntas se diseñaron para comparar hábitos alimentarios, actividad física y sedentarismo antes y durante el confinamiento, con el objetivo de detectar cambios en el estilo y la calidad de vida.
Las embarazadas participantes señalan como causa principal de haber reducido la actividad física la falta de espacio, la fatiga por el embarazo o que el ejercicio no fue su prioridad.
La profesora de Fisioterapia de la Universidad de Valencia Gemma Biviá advirtió: “el sedentarismo y la falta de ejercicio son perjudiciales para cualquier persona, pero especialmente en el caso de las mujeres embarazadas, para las que se recomienda la realización de al menos 150 minutos de ejercicio moderado a lo largo de la semana.
El estudio destaca que la mayoría de las embarazadas opta por caminar como principal forma de ejercicio, y el confinamiento ha impedido en gran medida poder seguir con este tipo de actividad física.
“El tiempo destinado a caminar descendió de 98 a 38 minutos por semana de media, lo que representa casi un 60% menos, debido a las medidas especialmente restrictivas para realizar actividad física al aire libre en España. Este cambio en la rutinas, junto al aumento de ansiedad y el miedo al contagio, han tenido efectos negativos en la calidad de vida de las embarazadas.
Además, el 52% de las participantes dejó de seguir las sesiones de preparación al parto porque fueron canceladas, y sólo el 24% pudo continuar esta preparación mediante sesiones a distancia a través de internet.
Alimentación
Otro de los factores que influye en el estilo de vida son los hábitos alimentarios, que también pudieron verse alterados por el estrés asociado al periodo de confinamiento o por la dificultad de comprar productos frescos.
Sin embargo, los resultados del estudio indican que entre las mujeres embarazadas apenas se registraron alteraciones en los patrones alimentarios: pudieron seguir durante el confinamiento la misma dieta.
“Este dato es importante dado que la situación de estrés generada por el confinamiento habría podido inducir a conductas de ansiedad por la comida, especialmente al consumo excesivo de alimentos azucarados. Este tipo de alimentos aumentan los niveles de serotonina, y con ello la sensación de bienestar, pero que a su vez incrementan el riesgo de padecer determinadas enfermedades como sobrepeso, obesidad, diabetes gestacional o problemas cardiovasculares, y también pueden producir macrosomia fetal, el exceso de peso del niño en el momento del parto”, subrayó la profesora Biviá.
Sin embargo, el patrón de la dieta mediterránea, el más recomendable para evitar estas complicaciones entre las embarazadas, sólo alcanza los niveles recomendados en un tercio de las participantes del estudio.
Propuestas
A la luz de los resultados obtenidos, los autores del estudio proponen el desarrollo de herramientas que estén disponibles de forma online y que sean específicas para promover entre las embarazadas hábitos de vida saludables, fomentar el ejercicio físico y la preparación para el parto desde la casa, así como para la reducción del estrés y la ansiedad, en previsión de posibles futuras situaciones de confinamiento o restricciones de la movilidad.
Estudios previos en los que ha participado el profesor de la Universidad de Valencia Juan Francisco Lisón, miembro del grupo de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición, demuestran la eficacia de estas herramientas online sobre hábitos saludables en otros grupos de población, como los niños con obesidad.
Otro estudio
Asimismo, un estudio realizado por un equipo internacional de investigadores y publicado por la revista The BMJ, afirma que las mujeres embarazadas atendidas en hospitales por covid-19 tienen menos probabilidades de mostrar síntomas y parecen tener un mayor riesgo de necesitar ingreso en una unidad de cuidados intensivos que las mujeres no embarazadas de edad similar. También es más probable que experimenten un parto prematuro y que sus recién nacidos sean ingresados en una unidad neonatal.